Si la cosa funciona

“And just so you know… this is not the feel good movie of the year. So if you are one of those idiots who need to feel good, go get yourself a food massage”.

El comienzo perfecto para una película excelente, sobria y muy Woody Allen. Aunque el film se estrenó en los Estados Unidos en el 2009, todavía no llega a las salas de cines de Ecuador. Por el contrario a los puestos de películas piratas llegó hace tiempo ya. La historia que está recorrida por un humor negro tácito, me recuerda mucho a las películas antiguas de Woody Allen, donde la riqueza estaba en los personajes y no necesariamente en las localidades.

Una trama que puede comenzar simple te va llevando a través de la psiquis de cada uno de los personajes y te atrapa finalmente. El principal personaje Boris Yellnikov, un auto declarado “genio”, sesentón, que no hace más de sus días que quejarse de la vida y dar clases de ajedrez a niños que odia; se encuentra un día con Melodie, típica sureña de 21 años, rubia e inocente que escapó de su casa en Mississippi para ir a la gran ciudad.

De inicio y aún en contra de su carácter, la recibe en su casa y una cortesía obligada por parte de Boris se vuelve algo más. Ella se enamora de él, por su “supuesta” inteligencia y se forma una pareja que tiene todo de dispareja. Evan Rachel Wood convence con su representación de la joven ignorante que conquista con su debilidad y su atractivo físico. Es después del “match” inicial que la trama se complica.

Finalmente se casan y cierto tiempo después de casados aparece la madre de ella, católica, reprimida y recientemente separada. Ella hará todo para que su hija se aleje de Boris y en el camino conoce a amigos de él, formando un amor múltiple con dos de ellos. Poco después siguiendo a la madre, aparece el padre en Nueva York. En esta parte, los personajes de los padres definidos de un inicio cambian muy rápidamente y hasta cierto punto se puede adivinar la secuencia. Sobre todo cuando el padre resulta ser gay. A partir de ahí se exploran todo tipo de relaciones sentimentales humanas, siempre desde el humor de Woody Allen, que bien podría ser la inspiración original para Boris.

Creo que la moraleja a la que llega Boris al final es la que más me gustó, se las dejo a su consideración:

“In the end the romantic aspirations of our youth, are reduced to whatever works”.

Un pensamiento en “Si la cosa funciona

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