SMS

No eran necesarias más palabras, con tu silencio era suficiente. Bueno, finalmente no era tan grave, no te conocí tanto. Tampoco te dí mucho, meramente lo suficiente.

Seguía aquí sentada, frente a la computadora llenando documentos. Trabajar alrededor de tantos sicólogos me hacía pensar más profundamente en las acciones individuales, analizarte, aún sin entenderte. Como la frase tan común entre el género masculino.

El teatro continuaba, se acabó el receso. Y hoy estaba viendo un musical… con lo tanto que los odio. Contradicciones otra vez, tropezando con la misma piedra. Hay que aceptar que ebrios y desnudos este error se volvía mucho más interesante.

Otra torre para mi castillo de arena, supongo que las ilusiones personales fluctuaban como las estrellas. O sino simplemente imaginar que no somos reales ni tú ni yo, y que nunca existió alguna historia entre nosotros.

Proyectos en el aire. Detestaba cuando cambiabas tu tono de voz, así no te podía reconocer. Después de todo lo que me quedaba por explorarte. Si casi no te conocí –dis moi que on se reverra demain- así me dabas otro de tus fantásticos masajes…


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