Una no es monedita de oro…

Veía el final del camino y no me gustaba, como baldazo venían los paradigmas, miles de voces en mi cabeza y un corazón que lamentaba el no poder sentir. ¿Era eso? Tenía ya miles de antecedentes, miles de rutas… ninguna exitosa. Quería serlo, esta vez de verdad, pero no lo lograría. Mi voz ahogada otra vez, quería poder expresarlo. Las cosas me pedían su fluir y yo estaba acostumbrada a pensar laberintos. Espirales de silencios acompañados de voces ajenas y el frio corrió hasta los huesos. Si pudiera callar a mis reflexiones, evitar las construcciones, permitirme, solo permitirme.

Pero la idea se plantó como una garrapata, empezaba a chupar mi sangre ahora. Barro para ti, pero no era el momento de ser barro sino metal. Otra vez aquí, ahora participando de diálogos incorporados. Malditas palabras, cuando dolían más que tu cariño. Con ella los silencios fueron más. Reflejos de pasados injustos, espacios vacios, momentos que se adueñaron de esperanzas y llamadas que mandan sonrisas. Otro amanecer juntos, otra caída desastrosa en un barranco, era todo igual ahora. Podía callarme, pero mientras más lo pensaba tenía todas las herramientas para explorar el lado oscuro. No sé porque no lo había hecho antes, no sé porque me dejaba ahogar así.

Más que el vaso medio lleno, medio vacío, medio ebria de conceptos y melodías. No todas entonaban. Se armaban simpáticas canciones, pero todavía dudaba si llegaría a conformarse un concierto. Otra noche de niebla, otro “set” de amigos, quince nuevas amistades en redes sociales y retratos del frio. Una fotografía no lo diría todo, aunque me dejaría ver el fantasma sobre mi hombro. Todo elemento de conversación, inspiraciones juveniles y el recuerdo de lo que podía ser. Me llevo todo a la cueva donde me refugio, aparte de sociedades. Rasgarme la nostalgia de un tiro, para que no duela sacarla. La historia convertida en la invitada estrella a este evento de una sola noche, de una sola vida. Una gran obra de teatro a la final, y no quería quedarme en drama.

Intento de poetiza, invento de amante y creación de sus labios. Pero conocía lo que era después de todo. Una calle abandonada entre la Calama y Diego de Almagro, un café que rescató una botella del mar de mi confusión y un nombre que me recordaba a caricias. Inequidades otra vez, no teníamos pares semejantes, no éramos. Simplemente no éramos. Las contradicciones como martillos destrozaban mi cabeza, llegaron como una plaga a destruir el lugar y no se irían sin lograrlo. Aún joven definía ya conceptos desterrados, funerales ajenos, maullidos de gato y miradas fluorescentes. Viviría para contarlo, pero la función apenas estaba en su primer acto…

3 pensamientos en “Una no es monedita de oro…

  1. Ufffff
    Vaya manera de escribir la tuya…
    me quedaré con el café que rescató la botella
    y te propongo el fluir de las cosas aún cuando sea
    por cursos sinuosos…
    y bueno que venga el segundo acto
    y el siguiente
    y el siguiente

  2. Pasé por fin! lo mejor de lo mejor. Te quiero mucho andrea y te extraño, que te puedo decir despues de leer esto; eres muy buena tienes todas las B mi amiga, buena, bonita, buenisima onda. Toda una personalidad y una persona de verdad! me encantaria poder tomar un café contigo, ya voy a empezar a leer todo lo que escribas. Te mando un gran abrazo, tan grande como la distancia que hay entre el tu pais y el mio, y tan fuerte como la amistad que tenemos!

  3. Oiga carita-de-Calama, os recomiendo dejar el morse para cuando post. Uno sólo tiene acceso a estas partes del teatro y los siguientes, o anteriores, actos quedan relegados a la posibilidad de escucharlos directamente de tu boca, si por casualidad te encuentro, o atinamos a contestar el mensaje perdido o la llamada recicibida en el celular. Y eso más, si la historia está aún latente.

    Me quedo con las ganas de abstraer tus palabras para encajar en una situación conformada por historias que dibujo entre cada signo de puntuación. (Dios bendiga al punto y coma, y la coma más que al punto. Abajo los puntos suspensivos, Viva Marías. Ja!)
    Abrazo.

    Nf.: de qué sirve si el vaso está medio vacío o medio lleno, si no sacia tu sed

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