De la política del amor

Sin arriesgarme a citar filósofos y autores, tengo que decir que hace mucho tiempo tengo una concepción propia de las relaciones, no sólo de las románticas. El analizar más profundamente a las personas y a los hechos, trazados si, por un subjetivismo personal me ha hecho sacar mis propias conclusiones.

La política de las relaciones es ese fenómeno completamente invisible que se siente pero no se ve. Inevitablemente todas las relaciones tienen conflictos de poder, posiciones políticas, luchas innecesarias y otras un tanto más necesarias. Me confieso cansada de todo aquello, por ello mi canción más representativa del amor el Contigo de Sabina, pero no hay como evitar los amores civilizados. Eventualmente la razón aparece como visita y cuando está acompañada del orgullo la batalla es peor. Un campo de batalla, o una cancha de deportes, todo se resume a un tira y deja, a un él dijo ella dijo, a las cosas que se dijeron a tiempo y las que fueron pronunciadas después. Odio la política, pero es inevitable. Cada dialogo acción, ejercicio, viene influido por una consecuencia, los amores no son desinteresados, pero las batallas sobre todo las silenciosas de poder son más claras en las relaciones.

Confirmo mi desprecio a estas reglas, trato en lo posible de no seguirlas, pero es así, hay que poner límites, hay que demostrar el valor de cada uno y en ese proceso permitir que las personalidades mutuas florezcan. Es un escenario difícil, fuerte, retador que no permite improvisaciones. Un movimiento en falso, un paso demás o uno menos puede marcar caminos a finales, como una jugada inteligente puede salvar todo un partido. Tanto las mujeres como los hombres tienen un rol, en eso no tergiverso mis concepciones feministas, no es un rol definido, es un rol que cambia, que se adapta. Tod@s somos políticos en esos términos, escogemos ser corruptos o limpios, de derecha o de izquierda, pero el objetivo final es el poder.

Aunque me tiendo a inclinar las relaciones más equitativas, los parámetros persisten, finalmente llegar a un compromiso de al menos hacerse comprender el uno a la otra. La empatía no es el único recurso al que puede incurrir, no siempre es algo familiar para todos. Puedo caer en generalizaciones, cosa que no quiero finalmente, cuando ciertos eventos en la vida implican finalmente un no pensar en ello, con su propia respuesta incluida. No soy seguidora de las reglas, un par que me he puesto respecto a hombres, he terminado por romperlas y con excelente resultados vale decirlo. Pero siempre hay el por el lado individual de cada uno habrá la lucha de poder, casi en una balanza buscando encontrarse con el querer. Negociaciones bilaterales finalmente, sólo nos queda un elemento político más para solucionarlo.

3 pensamientos en “De la política del amor

  1. Creo que la política es todo en la vida, me refiero a una posición frente a las cosas, no creo en eso de los “neutros”, así como no creo en la objetividad tampoco. Y creo que el amor también es un acto político porque en rigor es una suerte de juego de poder y decisiones para uno mismo y para el otro. Bastante complicado a veces, debo mencionar que las recetas no existen pero sí lo fundamental, como el respeto, no sé si la empatía porque en la práctica no siempre funciona, tampoco la tolerancia, quizás lo que más se acerque es la “consecuencia”, con las ideas propias y con el compromiso desde uno mismo y para con el otro/a.. Chévere leerte🙂

  2. La política se entiende como el arte, actividad humana o disciplina, que tiende a dirigir la acción humana hacia el bien común… Ha perdido mucha popularidad gracias a los políticos y tiende a confundirse con la politiquería…
    También existen las políticas como lineamientos de acciones para alcanzar objetivos que apuntalen el bienestar…
    En cuestiones de amor las disputas, negociaciones y pactos siempre estarán presentes, no es algo de lo que se pueda prescindir, al igual que en muchas disputas que se producen, la voluntad política es clave para alcanzar los objetivos, más aún si son compartidos…
    Yo tengo clarito el asunto del amor como una relación de poder, sin embargo prefiero olvidar que se trata de una disputa y creo que lo mejor es hacer camino al andar en cuestiones de amor, con una firme voluntad política de hacer bien las cosas

  3. En los sistemas sociales, a diferencia de los sistemas computarizados, metódicos, neuronales, etc…uno nunca sabe que se le viene. Se pueden hacer predicciones muy cercanas, nunca certeras.
    Además tenemos esto que decía el Robertito “All you need is love”, o el mismo Nelsiño “ojo por ojo quedará ciego el mundo”, y bueno tanto ser que ha intentado dar un mensaje distinto.
    Una triste y oscura realidad la que pintas, pero aún así tomas un bando. Bacán eso de las conversaciones bilaterales. jajaja! A la final terminan en decisiones unilaterales si no resultan como uno esperaría.
    “tanta charla tanta charlaaaa, tanto darle al bla bla” E.B.
    Switch sandía! (ya es sábado????? ya dan ansias de verle al joven de traje gris)

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