La inocencia del placer

Y aquella ocasión fue noche de luna, la niebla y el frio fueron algunos de los factores que convocaron a los cuerpos. Una mujer y un hombre, inocentes o asesinos, hasta el punto de no haber cometido mayor pecado que desearse. Hasta aquel día no se conocían, en sus sueños quizás, pero ahogados en caricias o como el puente sobre el que caían en sus más terribles pesadillas. Fue la urgencia de los cuerpos, de los labios por tocarse, de las manos por descubrir lo que inició todo. Casi una leyenda, considerando que las leyendas no tenían que ser largas, podía durar una noche o siete días como la creación del mundo. Pero ellos se crearían en esa habitación.

Cuando fueron al matrimonio de sus respectivos amigos fue con la idea de pasar un buen momento, bailar, tomar tanto whisky pudieran y marcharse para regresar a sus camas, solas y frías. Pero se encontraron, el baile como conjuro mágico desató todo, las miradas que tímidas dudaban en encontrarse fueron el ingrediente y ya no pudieron hacer más. Ella adoró los brazos fuertes y gran espalda que la encerraban, él disfruto palmo a palmo el lugar exacto donde cabía su mano en su espalda en ese lugar nada escandaloso entre el coxis y la nalga. Pero la mano no quedó ahí. La charla inicial fue trivial, pero mientras sentados conversaban, las manos de ella sobre las piernas de él tenían una intencionalidad. No había como solo culpar al alcohol, si bien es cierto que era un desinhibidor, el aroma de cada uno, el escote de ella y los brazos de él que se cerraban más bajo sus axilas llegando a su espalda señalaron el ritmo.

Fue exactamente con ese paso que llegaron a esa habitación, habiendo solo intercambiado sus nombres y edades, una ligera charla sobre sus respectivas profesiones… no se necesitaba más. No más que dos ansias combinadas, no más que una luna llena de testigo. La desvistió poco a poco acariciando sus hombros, sería sutil, tenían todo el tiempo del mundo. Ella cerraba los ojos, sentía su cuerpo completamente al descubierto pero un cosquilleo la recorría desde los pies, no pensaba con su cabeza ahora, no pensaba simplemente. Ninguno se detuvo a pensar, ciertos flashes los atacaban, dos seres racionales, una boda algo aburrida, diez vasos de whisky sin soda, esos ojos verdes que lo recorrieron y se quedaron en él.

Las manos de ella cumplieron el mismo recorrido, primero desatar la corbata, luego unos delicados dedos contrastados con sus uñas pintadas de rojo sangre abrieron uno a uno los botones. Se descubría un pecho no indiferente al gimnasio -deportista probablemente, pensó ella- y se entregó a esa fuerza, a ese temblor que se distinguía en cierto punto en sus dedos. Las lenguas entrelazadas marcaban la pauta, besos delicados y agresivos se combinaban. Los ojos cerrados para magnificar el sentimiento.

Sintió un ligero escalofrío, aunque el ambiente era cálido y algo rojizo con la luz de la lámpara. No escogieron la habitación, siempre quedaría en su memoria que la habitación los escogió a ellos. Finalmente el lugar iba a ser de ellos por esa noche, por esos instantes. Ni bien entraron al hostal el recepcionista reconoció sus intenciones, después de todo no eran ni los primeros ni los últimos… el precio era lo de menos, el tiempo –para la noche- no iban a apresurar nada. El espacio aquel, corriente, les dió por fin el escape, nadie los vería ahí, nadie llegaría. –¿Un poco de música quizás?- y prendieron un mini componente que junto a la televisión eran los únicos accesorios del lugar. El ritmo de sus respiraciones impregnó el ambiente, la música pasó a segundo plano. La llevó lentamente a la cama, en una forma de caminar casi sincronizada y en aquel lugar la sintió. Palpó, lamió, mordió… no había límites, no había tiempo, sólo sudor, apuros, manos libres que recorrían, que permanecían quietas, que estrujaban. Y así amaneció, la luna llena los abandonó a la oscuridad de la niebla, de la música, del cansancio. Cuando la vio a su lado a la mañana siguiente no necesitaba saber más, la haría suya para siempre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s