Historia sin fin

Otro atardecer desgastando amaneceres. Sofía recordaba uno a uno los candidatos, a veces era como un juego al azar, un reality de esos que detestaba. Historias incompletas -20 años de príncipes azules que se marchaban antes de llegar- como diría Sabina, gran parte del tiempo no era historias tristes, eso sí los finales eran los llenos de suspensos e improbabilidades. Cada uno de los personajes merecía una reseña propia, tal como una película, desde todos los géneros (terror, comedia, drama). Los de drama era lo peor, tenía a su haber un par de ex emos (no emos en realidad pero que se comportaban como tal) un mono batracio, el príncipe de la época colegial. Y sin embargo el tiempo no pasaba en vano, pero el sentimiento cambiaba.

No era igual, no era nunca igual, pero tenía que confesar que todas y cada una de las veces se enamoró hasta el más propio resquicio de su alma. El recuento seguía, los domingos eran los culpables de que surjan estos sentimientos. Los domingos le traían al mono batracio, con el que duró casi un año, tardes de películas, ajedrez con o sin deberes. Con él aprendió y mejoró su ajedrez aunque siempre la vencía. Con el francés en cambio el género del film era independiente, lleno de imágenes de puentes, ríos, tiovivos plazas de ladrillo visto y –si les fees existent tu es une-.

Sofía había apartado los recuerdos los más recientes años, era más cómodo ignorar que los sentimientos brotaron. Recordar que no cocinaba, porque no sabía, pero un par de afortunados probaron sus espaguetis con salsa de funda y ese aderezo (receta secreta) que aprendió cuando trabajaba en el Petit Bouchon que tanto les gustaba a sus amig@s.

El tema del feminismo siempre fue importante, aunque siempre feminista, llegó a tener en su historial a un celoso enfermo que no la dejaba salir y que por amor empezó a seguirle el juego. Pero lo que sí no había como negar era la magia, siempre hay magia, solo basta esa mirada inicial, ese toque inocente de las manos, las palabras que no se olvidarán. Incluso las canciones mal dedicadas.

En su interior la lucha era otra, aficionada a los sarcasmos y las ironías, el amor se había convertido en eso. Un juego, un laberinto, un experimento. Sabía que se había enamorado sinceramente sólo dos veces, pero dejó de creer en los príncipes azules. O probablemente uno que huela a rico y tenga grandes brazos…

7 pensamientos en “Historia sin fin

  1. Dicen, los que saben, que a la tercera es la vencida. Pero también dicen que en el camino es fácil ir, de a poco, perdiendo el vigor, las ganas y esa cosa extraña llamada fe. Pero hay que seguir, aunque sea por curiosidad, aunque es inevitable que hasta las bienaventuranzas de antaño deriven en otras menos optimistas http://bit.ly/aCOfe6 cuando tienes que borrar otro nombre.
    Muy chévere tu relato Andre. Como podrás ver, me trajo reminiscencias.

  2. Atenti que los príncipes azules se destiñen a la primera lavada… Por fortuna no soy uno de ellos aunque por algun tiempo me dió por intentar… Las historias se escriben día a día y más aún aquellas de los que escribimos… Basta papel, lapiz y las ganas de soñar y por qué no decirlo, ganas de volar…

  3. Los laberintos de nuestros propios amores. Gran relato que encierra nuestros pasados en el querer buscar un futuro que nos calce. Es mejor buscar príncipes celestes que azules que se confundan con negro.
    Saludos

  4. ¿Por qué Andre leería mi diario? xD El improbable encuentro es el que da vida al juego, formando el laberinto. Me encantó el relato.

  5. Estimada colega la saludo y la felicito por su pagina, soy el administrador del blog La Movida y me gustaría saber si podemos intercambiar links, yo me tome el atrevimiento de linkearla y no se si usted desee agregarnos a su lista de paginas recomendadas. De ante mano muchas gracias por recibir mi inquietud. La Movida: http://cronicasdeunamovida.blogspot.com/

  6. Realmente los domingos son especialistas en recuperar recuerdos sin autorización y restregarlos en nuestras mentes sin contemplaciones ni pudor… sin embargo esa magia a la que haces referencia, también tiene la capacidad casi eterna de reaparecer y transformarse, porque aunque con cada amor la cosa es diferente, uno es diferente, las ganas son otras y las expectativas se renuevan, lo cierto es que siempre emociona e ilusiona como si no hubieran siquiera cicatrices previas… y eso es muy buenooooooooo.🙂

  7. Llegué a tu blog andre… y este si me llegó durazo… pareciera sacado de mi vida, de tantas ilusiones que se quedaron en eso, del corazón roto y remachado una y otra vez… No hay más que seguir adelante y esperar tener fe tal vez… aunque resulte imposible.
    Me gustó el relato. mucho.

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