Manifiesto sonoro

El silencio del camino en ocasiones parece una tortura, se percibe tanto silencio en las miradas de los otros que no creo que se deba agregar más al mundo. Por ello hay momentos, instantes donde los segundos parecen pedazos de infinito que no se van. Es difícil diferenciarlos, pero están, son esas memorias que te devuelven la fe en el mundo (aunque sea por unas horas): una frase cómplice, un detalle de cariño. Miradas que superan lugares, nombres y apellidos y sobre todo el sentimiento.

Con todo esto, no es solo hoy que reflexiono sobre la necesidad de una banda sonora para el mundo, una personalizada. Una para que cuando acabes una relación cruelmente al responsable le empiece a retumbar en sus oidos You Oughta Know o después de una discusión con alguien que aprecias, en el camino de vuelta a casa, observar la ventana del bus y suene repentinamente Closing time. Pero sólo para ti, que la melodía no venga de los audífonos (considero complicado que un Ipod contenga todas las canciones que se apliquen a cada momento de una vida) para que ese momento permanezca estático y podamos saborear cada uno de los elementos del sentimiento. Algo que tanta falta nos hace ahora cuando ahorrarse expresiones de afecto es la regla general.

Puede ser que mi afición a la música sea la que genere estos pensamientos. Probablemente hay personas que en imágenes crean que pueden guardar memorias y otros que  secretamente desean con la foto de alguien poseer su alma, considerando que con esto un proceso de conquista romántico sería mucho más efectivo. Pero a mí me posee la música: una canción dedicada en el instante perfecto, la que se escoge para despertador.

Melodías que se vuelvan moderadoras de justicia, que no haya mayor ofensa que en un momento determinado a alguien le suene en el OST de su vida Song to say goodbye y que no exista mayor castigo que ese para un ego lastimado. Supongo también que las habilidades de hacerte viajar de la música no se pueden pasar por alto, motivo por el cual cada instante debería mantenerse embotellado en una canción (de esas que incluso podamos beber cuando se requiera) de esas que nos llevan del presente al pasado o incluso al futuro cuando imaginamos que si existe. La diferencia con este concepto es que no apelo a un DJ del universo sino a uno interno, personal, que finalmente hace que el mundo cante.

3 pensamientos en “Manifiesto sonoro

  1. Ahh me encanto y me senti muy conectado. Hay melodias para cada cosa en mi vida pero lo de tener la perfecta cuando pasa algo con la persona que te derrite el corazon y te funde el sexo con el amor es algo complicado, como siempre. Muchas gracias, me gusto mucho!!!!

  2. Ahhh soy zanony jajajaja un beso amiga postie sin querer con el nombre de pila el anterior post ; )

  3. El soundtrack actual de mi vida está plagado de fas menores.. Por suerte siempre hay momentos felices, con notas mayores, solos estremecedores y acordes que acarician..

    Qué post caracho!!!
    Un abrazo andre!

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