La banda sonora de mi 2016

Hace más de un año dejé este espacio, no sé exactamente porqué cuando siempre fue terapéutico y mi forma de liberar lo que siento. Comienza un nuevo año donde me prometí escribir más, ya no solo para mí o en pequeñas notas o cuadernos para olvidarlos, sino hacerlo un hábito. Esta hermosa costumbre que hasta cierto punto con mi rutina de trabajo se volvió algo sistemático. Pero hay una gran diferencia entre abrir el corazón en palabras y escribir textos publicitarios, al menos desde mi perspectiva. Quiero comenzar este año algo que con el tiempo se ha vuelto como un bálsamo, la música y como ha estado presente en cada momento de mi vida. Cierro el 2016 con mi inventario de canciones, un poco en orden, o en desorden pero aquí va:

 

Enero

Año tras año confirmo aún más que no se debe hacer planes, que la única persona en la que puedes contar es en ti mismo y que mientras esté en tu poder amar, cuidar, querer y respetar todo es posible. Pero si la persona con la que estás no siente lo mismo, no hay solución. Me despedí de algo que me hacía feliz y a la vez me producía dolor, después de una fecha muy sensible para mí que era Navidad y la soledad fue una difícil compañía. Fue en este mes también que fui al concierto de Gabino Torres, cantante ecuatoriano, novio de una amiga y esta canción se me quedó en el corazón.

 

Febrero

En el feriado de Carnaval permanecer en Quito era casi una tortura, cuando los recuerdos están en tu propio espacio es difícil huir, así que decidí visitar a mi amiga Mónica en Cuenca en unas vacaciones agridulces donde no podía creer mucho de lo que leía o veía de alguien a quién amaba en ese momento. Sin planearlo mucho, y a veces con lágrimas en los ojos, visité lo más lindo de Cuenca, comí hornado en Gualaceo y hasta fuimos al Cajas, pero hubo un momento que lo hizo todo. Nos avisaron de un concierto en Sig Sig de un grupo de vallenatos colombiano, estaba helado y tenía una blusa nueva, pero los planes se dieron de otra forma. Nos botaron al río, nos echaron un cóctel de harina, espuma de carnaval y agua helada, dejé de estar molesta para reír y olvidar por un momento y bailar toda una tarde, también recibí uno de los abrazos que pasaron a la lista de los memorables de mi año sin saberlo. Y siempre tuve esta canción en mente.

 

Marzo

Tras muchas dudas y miedos las cosas parecieron recuperarse, volvió a mi vida una persona que amaba y las cosas fueron hermosas por un tiempo. Jornadas de conversaciones y detalles, amaneceres, nuevos hogares, cenas, platos preparados en conjunto, momentos inolvidables y mucho cariño. Días de tres junto al Miguel y planes. Una nueva visita a Cuenca donde conocí a una familia muy especial que me hizo sentir amada y bienvenida. Un cajón para mi ropa y compartir espacios. Para recordarlos con mucho funk, porque hay bandas que, no importa lo que pase y aunque no te hayan querido igual, tendrán siempre el nombre y apellido de quién te hizo escucharlas.

 

Mayo, junio, julio

Así como la vida nos sorprende aquí hay un salto, un lapso de muchos meses de dolor y conflictos. Las cosas en el trabajo en ese momento no iban bien y por primera vez en mi vida conocí lo que es ser víctima de maltrato y acoso laboral. En ese transcurso fue mi cumpleaños, en el que pasé con amigos, pero en el que persona que estaba en mi vida decidió terminarlo todo conmigo pocas semanas antes para volver ese día y permanecer en el intento una semana más. De ese momento hubo una canción que volvió a mis oídos después de mucho tiempo y otra muy especial.

 

Hubo un feriado que pude compartir por última vez con uno de mis mejores amigos que ahora vive fuera, nos fuimos a Baños de Agua Santa y en el bar Leprechaun nos pusieron reggaetón del antiguo, de ese que siempre hace sonreír al revivir momentos lindos. De todo lo vivido salvo esta canción para esos meses. No, no es poética la canción en lo absoluto y sí puede ser ofensiva pero igual alguna vez todos la bailamos.

 

Agosto

La situación ya era intolerable y las injusticias muchas. Largas jornadas de trabajo sin mayor tiempo para mí y peleas hicieron de estos meses complejos finalmente que tomé la decisión de salir del trabajo que me encontraba y no de la mejor manera, de hecho casi obligada. Quise contar con el apoyo de una persona que todo un año pareció haber construido una historia conmigo, más recuerdos y planes. Nuevos destinos, Mindo y Cuenca, donde pude ver más de las flores que amo, las orquídeas. Pero que con el estrés y la preocupación de no poder conseguir trabajo y de frustraciones en conjunto se fue dañando todo. Nos fuimos dañando. Las ganas de sacar al otro pero hundirse en conjunto. Gritos, peleas y maltratos se convirtieron en hábitos, aunque el amor parecía seguir pero con mucho mucho ruido.

 

Septiembre

Con mucho esfuerzo, y tras decenas de entrevistas sin resultados, una propuesta para un trabajo salió y entré a un lugar donde me sentía apreciada. Donde mi opinión y mi trabajo eran respetados y considerados. Pasaron días un poco tristes porque el corazón dolía pero sentirse un poco en familia en la oficina lo hacía mejor. Reapareció una amiga de hace varios años y nos fuimos al concierto de Bersuit en Ibarra en un viaje que me permitió descubrir cosas hermosas de mí, en solo un par de días y descifrar muchos de mis sentimientos. Esta canción decía mucho de esa experiencia.

 

Octubre

El mes de mi Mamá, y siempre lo seguirá siendo. A pesar de tanto y de haber creído que sabía lo que quería mi corazón, abrí una puerta que no debería haber abierto, incluso compartiendo el aniversario de la muerte de mi mamá en su compañía, pero descubrí dolorosas cosas en el proceso. La mentira y la falta de lealtad es lo que más duele y aprendí que nunca dejaré de tratar de corregir mis errores siempre que esté en mis manos, con todas las herramientas que tengo, como lo hice cuando no fui sincera tampoco. Fue quizás más doloroso ese mes porque siempre tuve en mente a mi madre, con todo lo demás que pasaba en mi cabeza y en mi alma. Y cuando buscaba una voz amable y con afecto solo recibía gritos y recordatorios de como una persona era peor que otra. Pero seguirá siendo el mes de ella y esta su canción.

 

Y esta canción que apareció a los tiempos en una noche de rones, recordándome que siempre me ha gustado Coldplay y que fue mi amigo Gonzalo, que ya no está entre nosotros, quién me hizo escuchar su disco Parachutes y este tema siempre ha logrado llegar a mi alma y dice en pocas palabras todo lo que soy.

 

Noviembre, diciembre

Los últimos meses del año pueden ser los más complicados pero a la vez los más catárticos, y un poco de catástrofe en la vida no es mala. Nos muestra que somos y a dónde vamos. Nos enseña que mucho de las utopías pueden ser reales. Aparecieron personas nuevas que seguramente permanecerán por mucho tiempo más. Palabras correctas en los momentos ideales. Una Navidad en familia que hicimos en mi hogar con mi nueva compañera de casa y un año nuevo que comenzó bailando. Justo en esta época también salió esta canción de Bruno Mars y será eternamente con la que recuerde todo lo vivido.

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